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Limpieza de primavera: 7 lugares que conviene revisar antes

La limpieza de primavera puede ser mucho más simple si antes revisamos cuánto estamos guardando. Te propongo empezar por 7 lugares concretos de la casa para liberar espacio y llegar a la nueva estación con un hogar más liviano y fácil de mantener.

Limpieza de primavera: 7 lugares que conviene revisar antes

La llegada de la primavera suele despertar las ganas de abrir las ventanas, lavar cortinas, limpiar vidrios, mover muebles y hacer esa limpieza profunda que durante el año vamos postergando.

Pero este año te propongo empezar un poco antes.

Y no con el trapo.

Antes de limpiar, mirá cuánto estás guardando.

Hace tiempo que insisto en que ordenar y limpiar son dos tareas diferentes. De hecho, en esta nota sobre por qué ordenar antes de hacer la limpieza de primavera te cuento por qué cambiar ese orden hace que todo el proceso resulte mucho más fácil.

Pero hay algo incluso anterior al momento de acomodar: revisar la cantidad de cosas que tenemos.

Porque muchas veces el problema no es que nos falte lugar sino que tenemos demasiado. Y también, cuanto más lugar tenemos más tendemos a guardar "por las dudas" o "porque entra".

Este año lo comprobé en mi propia casa de una manera bastante concreta.

Durante una reforma me mudé temporalmente a un departamento. En mi casa tengo un lavadero de tamaño generoso, con varios muebles de guardado. Están ordenados, no hay caos, pero están todos ocupados.

En el departamento, en cambio, ni siquiera tengo un lavadero independiente.

¿Dónde guardo entonces los productos de limpieza, los de lavado de ropa, las bolsas, algunas herramientas y todas esas cosas que normalmente viven en mi lavadero?

Una parte debajo de la pileta de la cocina. Otra, en un estante sobre el mueble escobero. Y algunas pocas cosas, en otro mueble de la cocina.

Y funciona.

La experiencia me hizo volver a pensar en algo que veo muchísimo trabajando con casas ajenas: el espacio disponible también condiciona la cantidad que conservamos (en más).

Si tenemos un estante vacío, tendemos a llenarlo. Si aparece un cajón libre, enseguida encontramos algo para guardar ahí. Por eso, antes de pensar que necesitás otro mueble, más estantes o mejores organizadores, quizás valga la pena hacerte otra pregunta:


¿Realmente necesito guardar todo lo que estoy guardando?


Una casa más liviana empieza antes de limpiar. No es necesario que hagas un proceso de orden completo antes de empezar la limpieza de primavera, si este no es tu momento.

Tampoco que vacíes todos los placares de tu casa.

Podés aprovechar estas semanas previas para hacer una primera revisión en algunos lugares muy concretos. Son espacios donde suelen acumularse objetos silenciosamente y que, justamente por estar detrás de una puerta o dentro de un cajón, muchas veces dejamos de ver.

Estos son siete buenos lugares para empezar.

1. El placard

El cambio de estación es un momento excelente para mirar la ropa con otros ojos.

Antes de guardar definitivamente lo más abrigado, revisá qué usaste realmente este invierno.

Esa prenda que no elegiste ni una vez durante toda la temporada probablemente merezca, al menos, una segunda mirada.

No se trata de sacar ropa porque sí. Se trata de preguntarte, por qué no la usaste y si querés seguir destinándole espacio hasta el invierno que viene.

Y antes de guardar, asegurate de que todo esté limpio, seco y en buenas condiciones. En esta nota te cuento cómo guardar la ropa de invierno para que esté impecable la próxima temporada.

Visto en Pinterest

2. Los papeles

Los papeles tienen una habilidad especial para multiplicarse sin que nos demos cuenta y de funcionar como un imán para el polvo.

Facturas viejas, garantías vencidas, manuales de aparatos que ya no tenemos, estudios duplicados, folletos, tickets, anotaciones…

No hace falta ordenar todo el archivo familiar en una tarde.

Empezá simplemente retirando aquello que resulta evidente que ya no necesitás. Menos papeles también significa menos cosas para limpiar, clasificar  y volver a revisar en el futuro.

Ahora si querés ir un paso más allá, ordenar tus papeles todos tus papeles y asegurarte que nunca más se vuelvan a acumular. Esta guía Papeles en orden está diseñada para eso con un método probado por decenas de miles de personas alrededor del mundo: 

3. El baño

Cosméticos vencidos, muestras que nunca usamos, medicamentos que corresponde descartar por los canales adecuados, envases casi vacíos, productos que compramos y no nos gustaron.

El baño suele tener poco espacio de guardado y, sin embargo, acumular muchísimos productos pequeños.

Revisarlos lleva relativamente poco tiempo y el resultado se nota enseguida.

Además, cuando queda solamente lo que usamos, mantener cajones, estantes y superficies limpios resulta mucho más sencillo.

Visto en Pinterest

4. La cocina

No hace falta vaciar todos los muebles.Podés empezar por la despensa, la heladera o incluso un solo cajón (el de los cubiertos por ejemplo).

Buscá alimentos vencidos, paquetes abiertos que nadie consume, utensilios repetidos y pequeños electrodomésticos que ocupan lugar pero casi nunca salen del mueble.

La cocina es uno de los lugares donde mejor se ve la relación entre cantidad, espacio y mantenimiento.

Cuanto más llenos están los muebles, más difícil resulta encontrar, guardar y sobre todo limpiar, con lo importante que es la higiene en la cocina.

5. El lavadero

Mi gran aprendizaje de este año.

Productos duplicados, envases enormes, trapos, bolsas, herramientas, artículos de limpieza para situaciones extremadamente específicas…

Como suelen ser espacios de servicio, muchas veces no los revisamos con la misma atención que el resto de la casa. Pero vale la pena hacerlo.

Preguntate cuánto de lo que guardás ahí utilizás realmente y, especialmente, si necesitás tener varias unidades de cada cosa “por las dudas”.

6. La entrada de casa

La entrada funciona como una zona de transición entre la calle y nuestro hogar y, justamente por eso, puede convertirse rápidamente en un lugar de acumulación.

Zapatos, camperas, carteras, mochilas, papeles, llaves, paquetes que llegaron y cosas que “después llevo a su lugar”.

Revisá qué necesita realmente vivir ahí.

Una entrada más despejada no solamente facilita la limpieza: también cambia la primera sensación que tenemos cada vez que llegamos a casa.

Visto en IASCE net

7. El famoso “cajón de todo”

Casi todas las casas tienen uno.

Lapiceras, pilas, cables, llaves que ya no sabemos qué abren, monedas, tornillos, cintas, tarjetas, pequeños objetos sin categoría…

No intentes encontrar un organizador más eficiente para guardar todo.

Primero sacá lo que ya sabés que no necesitás.

Recién después mirá lo que queda y decidí dónde debería vivir cada cosa.

Porque comprar organizadores antes de saber qué necesitamos conservar es justamente uno de los errores más frecuentes al organizar una casa.

No necesitás hacer los siete

La idea no es transformar la llegada de la primavera en una carrera contra reloj, con otra lista interminable de cosas pendientes que suman estrés a tu vida.

Elegí uno.

El que más te moleste. El que sabés que hace tiempo necesita una revisión. O, simplemente, el que puedas resolver hoy.

Incluso podés proponerte algo todavía más pequeño: encontrar cinco cosas que ya sabés que no necesitás.

Cinco.

No cincuenta.

Porque empezar suele ser mucho más importante que la cantidad que logremos resolver el primer día.

Después la limpieza de primavera va a resultar mucho más fácil.

Cuando reducimos lo que sobra, algo cambia.

Hay menos objetos para mover, menos superficies ocupadas, menos cajones abarrotados y menos cosas que mantener. Por eso limpiar se vuelve más sencillo.

Podés avanzar ambiente por ambiente: abrir ventanas, lavar textiles, limpiar esos rincones a los que no llegás habitualmente, revisar paredes y zócalos, mover algunos muebles y dejar entrar nuevamente la luz.

Si querés hacer una limpieza más profunda, en esta guía para la limpieza de primavera te explico cómo organizar el proceso.

Y si además tenés ganas de aprovechar la nueva estación para hacer pequeños cambios visuales, podés leer Renovar sin reformar: 5 ideas simples que transforman cualquier ambiente.

La limpieza de primavera no tiene que hacerse un día determinado. No es una tarea que empieza y termina el 21 de septiembre. Es una buena excusa para mirar nuestra casa con otros ojos a medida que los días se vuelven más largos y más cálidos.

Podemos empezar antes, hacerlo de a poco y adaptarlo a nuestra casa, nuestros tiempos y nuestra vida.

Abrir una ventana.

Revisar un cajón.

Guardar correctamente la ropa de invierno.

Dejar ir cinco cosas.

Cambiar los textiles.

A veces una casa más liviana empieza con algo tan pequeño como eso.

Y quizás de eso se trate realmente la limpieza de primavera: no de limpiar más, sino de preparar nuestra casa para disfrutar mejor la temporada que empieza.



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